Comunidad de Paz de San José de Apartadó, hermanada con #Burgos, otra vez en peligro


Esta comunidad de paz vuelve a estar cercada por grupos paramilitares codiciosos y asesinos, a los que de nuevo el ejército colombiano permite su presencia. Por desgracia, puede volverse a cometer otra masacre contra hombres, mujeres, niños y niñas que protagonizan una experiencia autogestionada de supervivencia en medio del conflicto colombiano.

La experiencia tiene sus orígenes en el fenómeno de los llamados “retornados”. Es decir, campesinos y campesinas que sufrieron el desplazamiento forzado y el robo de sus tierras por parte de diversos actores armados, fundamentalmente el ejército nacional y los grupos paramilitares de extrema derecha. Posteriormente, decidirían volver a sus territorios originarios, desafiando a quienes los habían despojado de su territorio y modo de vida.

Esta comunidad en concreto está ubicada en el departamento de Antioquía, que ya fue duramente castigado por los paramilitares y el terrorismo de estado en los años 80. Fue en aquel entonces cuando se fundó la Unión Patriótica, una alianza de izquierdas surgida en medio de unas negociaciones de paz entre la histórica guerrilla de las FARC y el gobierno colombiano. Poco después, el partido desaparecía por el asesinato masivo de miles de sus afiliados, concejales e incluso candidatos presidenciales. Un genocidio político en toda regla a cargo de la oligarquía colombiana, que inspiraría el documental “El baile rojo”.

La comunidad de San José de Apartadó, y otras similares, recoge las ansias de paz y la esperanza de justicia social en medio del desolador conflicto armado, político y social que sufre Colombia desde hace cerca de un siglo, caracterizado por el terrorismo de estado y la cruel represión de la que ya hemos hablado en entradas anteriores. En ella viven más de 1.000 personas, establecidas en diversas veredas. Podemos conocer de primera mano su historia, principios y denuncias en su página web.

Tras fundarse como Comunidad de Paz en el año 1997, decidieron funcionar asambleariamente, sobrevivir de manera comunitaria, no reconocer al estado y negar su colaboración y presencia a ningún actor armado.

Como era previsible, ni el estado, ni los grupos paramilitares, ni otros actores armados han respetado esta experiencia. En todo este tiempo, han sufrido sucesivas masacres. Las acciones de muerte y terror contra la comunidad suman más de 560, solo contando las más graves contempladas por el derecho internacional, entre ellas más de 165 asesinatos.

 

En búsqueda del apoyo internacional, esta comunidad ha tejido lazos con diversas organizaciones de todo el planeta. En concreto, en nuestra ciudad existe una plataforma de solidaridad con esta experiencia, de la que forman parte diversas asociaciones. Varias de ellas impulsaron desde el año 2003 una colaboración institucional entre el Ayuntamiento y la comunidad, y más tarde se formalizó un hermanamiento y un convenio de colaboración.  Igualmente se les ha dedicado una plaza en Gamonal, en la que se realizó un homenaje a sus víctimas.

Algunos medios alternativos también han colaborado en la difusión de esta experiencia. Burgos Dijital ha entrevistado en varias ocasiones a sus miembros, cuando han visitado nuestra ciudad. Aquí dejamos la más reciente.

Los integrantes de esta comunidad, que viven en medio del conflicto armado y, sobre todo, del terrorismo de estado, reclaman que no se haga una farsa con el actual proceso de paz. Que el gobierno no puede afirmar que se llega a una solución justa y democrática negociando con las guerrillas del país mientras el ejército permite y ampara que los grupos paramilitares de extrema derecha (a menudo a sueldo de terratenientes y políticos) cometan crímenes en ésta y otras regiones de Colombia. Y piden la solidaridad internacional.

Hay que reconocer que desde el Ayuntamiento de Burgos se han financiado proyectos productivos, y que se han enviado escritos de protesta frente a las masacres que han sucedido. Pero evidentemente esto no basta. El pueblo colombiano en su conjunto requiere que se difunda su realidad, y la solidaridad de las gentes del resto del mundo para que algún día se haga justicia. Porque el capitalismo siempre será asesino, y mientras exista se robarán a sangre y fuego las tierras en los países colonizados por nuestra Unión Europea, EEUU y otras potencias.

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