Fascistas colombianos y venezolanos se hacen fuertes en el estado español


Como suena. Elementos ultraderechistas procedentes de Venezuela y Colombia, vinculados en muchos casos a actividades mafiosas (desde la especulación inmobiliaria al tráfico de drogas y armas), y en algunos casos con importantes contactos políticos (incluso con el propio gobierno, y con estados extranjeros) están estrechando vínculos con los fascistas autóctonos.

Grupos que participan en esquemas paramilitares y golpistas, armados y peligrosos, se están organizando frente a la pasividad o complicidad (según el caso) del gobierno y el estado español, y ya han amenazado con atentar contra refugiad@s polític@s y activistas.

Pasamos a explicarlo.

 

Los paramilitares colombianos : los ex-AUC asesinando, organizando grupos de sicarios a sueldo y amenazando a los refugiados políticos e internacionalistas.

La presencia de paramilitares colombianos en el estado español viene de lejos. Por un lado, aunque sea difícil encontrar fuentes, existen sospechas de que varios militares involucrados en crímenes de lesa humanidad escaparon de Colombia, con o sin permiso de su gobierno, pudiendo establecerse incluso en Burgos (quien aquí escribe conoció a alguien que respondía a ese perfil).

Por otro lado, las redes paramilitares propiamente dichas llevan tiempo intentando hacer florecer sus turbios negocios en el estado español. No se contentaban con ser el brazo armado extraoficial del estado: querían ser ricos como los oligarcas que les daban órdenes.

Es de sobra conocido que estos grupos están inmersos en el tráfico de cocaína a nuestro país desde los 80. Al principio utilizaron la violencia sólo en ajustes de cuentas entre ellos mismos o sus clientes y rivales, pero más tarde se animaron a montar agencias de sicarios dispuesta a matar por encargo, implicando a nazis y delincuentes autóctonos. Y recientemente han amenazado con atentar contra l@s refugiad@s político@s colombian@s en nuestro suelo, que han escapado de la guerra, de los mismos paramilitares que los amenazaban en su país, entrenados para torturar y matar de maneras absolutamente atroces.

 

Reproducimos aquí algunas de las noticias relacionadas con ellos; hay muchísimas más, pero a menudo la prensa habla sólo de narcotráfico y obvia la relación de los protagonistas con el paramilitarismo, optando por el amarillismo y creando alarma social contra la minoría colombiana.

Sicarios: todo a 30.000

Capturan en España banda de sicarios colombianos

Matones SA y asociados

Cae en España una “sucursal” de sicarios colombianos con un arsenal

Paramilitares colombianos enviaron la coca a España

Los 6 golpes a las mafias colombianas en España desde 2007

Detenido en España un narco y ex paramilitar colombiano buscado por homicidio

 

Como vemos, las fuerzas de seguridad españolas aparentemente los persiguen y han detenido a varios de ellos, pero resulta muy preocupante el nivel de colaboración entre el gobierno colombiano y el español. Por un lado, la justicia española estuvo a punto de extraditar a Colombia a la internacionalista Remedios García Albert. Por otro, el gobierno de Zapatero, a través de la AECID, financió la farsa de la “desmovilización” de los paramilitares, organizada por el presidente Uribe para perdonar sus crímenes y que siguieran actuando con otros nombres. Incluso la trama de corrupción del Canal de Isabel II acabó financiando a estos grupos.

Además, el estado colombiano, a través de sus servicios secretos (el DAS) espió tanto a la comunidad de refugiad@s como a las organizaciones de solidaridad con el pueblo colombiano. Al saltar el escándalo, sumado a las “chuzadas” (intervenciones telefónicas sin orden judicial a opositores del gobierno), y la colaboración del DAS con los grupos paramilitares, el gobierno de Santos se vio obligado a desmantelar este servicio de inteligencia cuando Uribe perdió la presidencia.

Así que tenemos a ex-militares y paramilitares, supuestamente “desmovilizados” o huidos de la justicia, organizando actividades mafiosas y amenazando con cometer atentados, con el precedente de que un servicio secreto que colaboraba con ellos les suministraba información ilegal sobre decenas de personas, autóctonas o refugiad@s, que viven aquí. Preocupante. Como lo es el hecho de que también tengan vínculos con el siguiente grupo fascista foráneo: los “opositores” de Venezuela. Han traspasado las fronteras de ese país para realizar atentados y magnicidios de chavistas, y han reforzado las redes de crimen organizado, vinculadas en muchos casos a la derecha política.

 

La furibunda oposición de Venezuela, sus privilegiados contactos con el Gobierno y su aceptación social.

Entre las comunidades inmigrantes que se han establecido en el estado español, la venezolana es una de las minoritarias, y presenta un perfil muy diferente al de otras nacionalidades.

Algunas familias venezolanas de clase media-alta emigraron a España gracias al privilegio de obtener las generosas rentas del petróleo venezolano que los gobiernos corruptos otorgaban a sus favorecidos en los 80 y 90, para garantizar sus redes clientelares. ¿Por qué elegían nuestro país como destino? Por un lado, lógicamente, por el superior nivel de vida y el idioma. Pero por otro no se pueden obviar las privilegiadas relaciones que mantenía el PSOE de Felipe González con el corrupto mayor de Venezuela, el ex-presidente Carlos Andrés Pérez, que de hecho financió a su partido desde el Congreso de Suresnes, lo que facilitaba mucho adquirir doble nacionalidad o la residencia.

Más tarde, cuando se inicia la Revolución Bolivariana, otro grupo de profesionales cualificados, de clase media, emigran, asustados porque el gobierno, en su empeño de favorecer los intereses de las clases populares y revertir siglos de injusticia social, disminuya sus privilegios. Las familias de bien escapando, llevándose todos sus bienes porque los pobres han llegado al gobierno.

Evidentemente no todos los venezolanos y venezolanas residentes en el estado español responden a este perfil; también existen familias más humildes, incluso chavistas, y también algunos hij@s de la clase trabajadora han disfrutado de becas en el extranjero otorgadas por sus méritos académicos en Venezuela tras el cambio de política educativa.

En cualquier caso, con este perfil mayoritario no extraña la fascistización de buena parte de este colectivo. Además, la Venezuela actual presenta cierto paralelismo con la España del 36, con un gobierno republicano enfrentado a la insurrección franquista. En Venezuela es muy común que los golpistas quemen vivas a personas por ser o parecer chavistas, ataquen hospitales públicos y otros servicios que utiliza la clase trabajadora.

Odian cada vez más todo lo que huela a pobre, negro, indígena o izquierdista,m identificándolo con el chavismo y la Revolución Bolivariana. Aquí destaca su rabia furibunda contra Podemos (a pesar de que este partido haya “vendido” al proceso venezolano) y, por supuesto, contra cualquier corriente política a la izquierda del PSOE.

Así, asediaron un centro cultural de la embajada venezolana en Madrid, insultando, agrediendo y amenazando a los allí congregados cuando tuvo lugar una charla de las víctimas de la violencia golpista; es decir, de las víctimas del terrorismo en Venezuela, a quienes desprecian por sacar a la luz la verdad del fascismo de la MUD (Mesa de Unidad Democrática, la conjunción de partidos derechistas de Venezuela, profundamente golpista). Lo hicieron con total impunidad, extendiendo ilegalmente una concentración comunicada a la Delegación del Gobierno, con los antidisturbios indentificando a quienes acudían al acto organizado por la embajada y haciendo de mensajeros de los asediantes: trasladaban las exigencias de los “opositores” para ver si el embajador, las víctimas y los asistentes al acto se humillaban saliendo por un pasillo, con las previsibles agresiones verbales o físicas que podrían producirse. Misteriosamente, no se aplicó la Ley Mordaza a los fachas venezolanos y españoles allí congregados; se les permitió cercar una sede diplomática. ¿Hacemos lo mismo con la embajada yankee?

 

Una semana después se produjo una movilización de apoyo a la Venezuela Bolivariana en Madrid, y de nuevo los fascistas venezolanos y españoles intentaron reventarla con la protección de las fuerzas de seguridad. No obstante, habiendo aprendida la lección, el antifascismo e internacionalismo tomaron la calle y rechazaron activamente su presencia, impidiendo que se anulara su actividad. Sin embargo, la policía procedió a identificar a varios militantes y los fascistas profieron graves amenazas.

¿Y por qué esa colaboración de las fuerzas de seguridad españolas con los fascistas venezolanos, incluso cuando asedian una sede diplomática? ¿Por la tradicional represión a la izquierda y permisividad con el fascismo? ¿O hay algo más?

A nadie se le escapa que la derecha española, desde Aznar hasta Rajoy y Albert Rivera, colabora activamente con el golpismo en Venezuela, tanto en 2002 como en 2014 y 2017. Lo mismo puede decirse de la prensa, desde El País hasta el ABC. Están empeñados en que la Revolución Bolivariana caiga para que Venezuela vuelva a ser territorio de la oligarquía y que las multinacionales retomen sus sucias prácticas y acuerdos privilegiados, ya sea con el petróleo, los medios de comunicación o cualquier otro nicho económico. Reciben a los familiares de los golpistas presos como Leopoldo López, e incluso colocan su efigie, la de un terrorista fascista, en la Plaza del Sol.

Y, por supuesto, ningunean a las víctimas de la violencia opositora, con un hiperbólico cinismo si tenemos en cuenta cómo han hecho política los gobiernos españoles con todo lo relacionado con las víctimas de ETA.

También hay que decir que la derecha no está sola en esto: la flamante alcaldesa del cambio, Manuela Carmena, no se queda corta a la hora de defender a banqueros mafiosos “exiliados” (huidos de la justicia venezolana), golpistas y demás gentuza.

Hemos mencionado que fascistas españoles han acudido a las “convocatorias” de la oposición venezolana en Madrid. Esto no se limita a los carcas del PP o los fachas liberales de Ciudadanos. La oposición venezolana organizó un acto público en el Hogar Social Madrid, con quienes colaboran habitualmente; a pesar de ser extranjeros, los nazis españoles reconocen a los fachas venezolanos como sus homólogos; quizás hasta reciban financiamiento de ellos.

Además, los golpistas venezolanos tienen otra razón para permanecer en nuestro país. Están haciendo negocios y enriqueciéndose. En concreto, la familia Capriles está adquiriendo numerosos edificios de lujo para venderlos posteriormente. Este clan, experto en especular, ha encontrado un filón en medio de la crisis y la corrupción.

 

Así que así estamos. Con grupos fascistas autóctonos y extranjeros, fortaleciéndose mutuamente. Los paramilitares colombianos ya avisan de que no van a ir por ahí limitándose a dar palizas a gays, izquierdistas o migrantes: van a asesinar, van a impulsar sus mafias, si nadie lo impide. Los fascistas venezolanos, sus aliados tanto en América como en la península ibérica, gozan de gran aceptación social gracias a la manipulación informativa de la prensa y los posicionamientos públicos de personajes con gran repercusión mediática. Y nos han echado el ojo. Así que nada de ignorar este problema, nada de minimizarlo, de decir que son cuatro gatos o que nadie les va a seguir el juego. La cosa pinta muy fea, sobre todo si añadimos a la ecuación a los fascistas griegos, ucranianos y alemanes.

El fascismo sólo se para con la movilización y la autodefensa. Además, ser antifascista hoy es también ser antiimperialista, denunciar la sangrienta represión al pueblo colombiano y el golpismo en Venezuela.

¡No pasarán!

 

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