La #DignityStrike de Palestina: huelga de hambre hacia la libertad


Ayer tuvo lugar una charla-debate en el Centro Social Recuperado de Gamonal acerca de la situación de los presos políticos palestinos en huelga de hambre, sus demandas, iniciativas… Posteriormente tuvo lugar un interesante debate acerca de las formas de organización del pueblo palestino, las vías de su liberación nacional y social y, las posibilidades de apoyo de la solidaridad internacional con su causa. Ofrecemos un resumen ilustrativo de todo ello.

A finales del siglo XIX nace el movimiento sionista entre una minoría de judíos europeos. Se trata de un movimiento supremacista que parte de la convicción de que los judíos son el pueblo elegido por Yahvé y que tienen derechos superiores al resto de pobladores del planeta. Aunque algunos sectores del mismo apuntan a la posibilidad de establecer el “hogar judío” en Argentina o Madagascar (por poner dos ejemplos), buena parte del mismo marca Palestina como la tierra a colonizar. El lugar del que expulsar a sus moradores, bien sea a través de una “transferencia pacífica” (compra de terrenos y desposesión legal de toda propiedad) o de una expulsión por la fuerza.

En esta época Palestina se encuentra bajo mandato británico. Existe una importante variedad entre sus pobladores: los palestinos son mayoritariamente árabes musulmanes, pero también existe población cristiana y judía, que convive sin mayores complicaciones desde el fin de las cruzadas. Sin embargo, a medida que los sionistas acumulan tierras, se hacen fuertes y se organizan militarmente, la población palestina advierte el peligro y sus intenciones. En los años 20 y 30 se producen varios levantamientos y huelgas. Mientras a los judíos se les permite ir armados, reunirse o manifestarse, los palestinos son reprimidos con saña.

Y llegamos a la segunda guerra mundial. Ésta supone una ocasión excepcional para el movimiento sionista, que decide ayudar a escapar del nazismo sólo a la población judía que desee trasladarse a Palestina. Como puede suponerse, ello alteró notablemente su demografía. Tras la guerra, EEUU presiona a multitud de gobiernos para que la ONU bendizca el nacimiento del estado israelí… y entonces llega la Naqba, el desastre.

En 1948 los grupos paramilitares sionistas saquean y destruyen innumerables aldeas y pueblos palestinos. Utilizan una violencia extrema y cruel, con tácticas netamente terroristas como quemar vivas a varias personas delante de sus vecin@s y familiares y permitir a algunos de éstos escapar, para que narren lo sucedido y el terror provoque la huida de las poblaciones cercanas. El pueblo palestino en ese momento no está suficientemente organizado ni mucho menos armado, así que no puede resistir y tiene que huir en masa. Despojad@s de sus tierras, detenid@s o encarcelad@s, deben asumir que la lucha contra el ocupante es la única vía para recuperar su hogar. Se calcula que más de 5 millones de palestin@s viven expulsados de su tierra, fundamentalmente en Jordania, Líbano y Siria. Para leer una historia más amplia del conflicto palestino-israelí, recomendamos los artículos de este enlace.

Desde entonces, alrededor de un millón de palestin@s ha sufrido detención o encarcelamiento a manos de Israel. Uno de cada cinco palestin@s que vive en Gaza, Cisjordania o los territorios ocupados ha pasado por prisión. Actualmente existen unos 7.000 presos políticos, de los que:

  • 1.200 están enfermos. 870 con enfermedades crónicas y 85 en fase terminal.
  • 34 sufren discapacidad grave.
  • 750 sufren detención administrativa (sin cargos ni juicio).
  • 350 son menores (50 de ellos en detención administrativa)
  • 270 están condenados a decenas de años de prisión.
  • 56 son mujeres, el resto son hombres. 13 de ellos son diputados.

Hay que destacar también que todas las cárceles israelíes se encuentran en los territorios ocupados, con lo que las familias de Gaza o Cisjordania sufren graves dificultades para visitar a sus pres@s.

Fuente: Diario Digital Nuestro País

Las principales causas de encarcelamiento de presos políticos son:

  1. Detenciones administrativas. De manera arbitraria la policía o el ejército israelí detiene a una persona sin acusarla formalmente de ningún cargo. Puede pasar años en la cárcel hasta que llegue el día en que se le juzgue y se le notifique una acusación. Habitualmente estas detenciones se producen de madrugada, irrumpiendo violentamente en las casas palestinas, destruyendo sus propiedades y golpeando o deteniendo al resto de familiares. También se producen en los checkpoints o de manera arbitraria en otras situaciones. Normalmente se trata de personas señaladas por su activismo social o político, pero también simplemente por la “necesidad” de detener a más palestin@s. Es evidente que a menudo se trata de montajes policiales y mediáticos de la maquinaria israelí.
  2. Detenciones en movilizaciones o protestas, o por resistencia a la autoridad. A menudo son menores de edad.
  3. Responsabilidad en acciones armadas o militancia en las facciones políticas palestinas. Las principales son:
  • Fatah. Es la única que no es considerada como “terrorista” por Israel, Estados Unidos y la Unión Europea. Fue creada a finales de los años 50 por la generación de Arafat, influida por los planteamientos panarabistas, laicos y antiimperialistas de la época. En los años 80 buena parte de su dirigencia se exilió a Túnez y otros lugares, a miles de kilómetros de su pueblo, recibiendo financiación de otros países árabes, mientras que la militancia que continuaba en Palestina organizó la primera Intifada. Desde la firma de los acuerdos de Oslo en 1993 su élite dirigente ha vivido de la corrupción y el colaboracionismo con Israel, especialmente en materia de “seguridad” (es decir, represión de su propio pueblo y de otras facciones armadas). Por todo ello es tolerada y sostenida por los sionistas, que ven la fallida Autoridad Nacional Palestina como un instrumento útil para someter a su pueblo y finiquitar toda lucha. De hecho, podría decirse que la ANP es una dictadura de facto, ya que perdió las elecciones de 2006 y se negó a traspasar el poder a Hamás, quien resultó vencedor.

 

  • Hamás, Movimiento de Resistencia Islámica. Se trata de una versión palestina y genuina de los Hermanos Musulmanes, y por lo tanto de perfil islamista. Mientras Fatah se mantuvo hostil a la ocupación, el régimen israelí toleró a esta facción para que sirviera de contrapeso y les restara militancia; pero en cuanto se firmaron los acuerdos de Oslo y Hamás proclamó que su lucha continuaría, pasó a ser el objetivo de los sionistas. Podría decirse que tienen una visión antiimperialista y disponen de un gran tejido de ayuda social (escuelas, centros sanitarios, bolsas de empleo, distribución de alimentos…). Otro referente y aliado internacional de Hamás es Hizbulá, la resistencia chiíta libanesa.

 

  • Frente Popular para la Liberación de Palestina. Si bien actualmente se trata de una organización minoritaria, se trata de un movimiento importante desde el punto de vista histórico. Nacido después de Fatah, se ve influido por la ola de movimientos de liberación nacional del “tercer mundo”, el marxismo y el movimiento de países no alineados. Fue referente de la izquierda mundial, y realizó acciones espectaculares como el secuestro de aviones. Además, contó con figuras muy reconocidas como Leila Khaled o George Habash. Ha tenido varias escisiones, como el Frente Democrático para la Liberación de Palestina.

 

Como las condiciones de los reclusos son absolutamente nefastas y además suponen un símbolo de la opresión del pueblo palestino, se han realizado varias huelgas de hambre masivas, acompañadas de manifestaciones solidarias en el exterior. La última, de la que vamos a hablar, comenzó el 17 de Abril (Día internacional de los presos palestinos), en la que participan aproximadamente 1.500 personas dentro de las cárceles. A pesar de la oscilante rivalidad entre las facciones político-militares palestinas, en las prisiones se respira un ambiente de unidad, y participan presos de todas ellas. Sus principales demandas son:

  • Fin de las detenciones administrativas, torturas y malos tratos.
  • Libre acceso a abogados.
  • Más visitas de familiares y teléfonos públicos en los bloques para poder comunicarse con el exterior.
  • Asistencia médica gratuita y de calidad.
  • Derecho a estudiar.
  • La UNIDAD de todo el pueblo palestino y sus organizaciones para luchar en una tercera intifada masiva, popular y no necesariamente armada.

 

En cuanto a la situación de los presos en huelga de hambre, hay que destacar que la opacidad de las cárceles israelíes es total, especialmente desde que comenzó la huelga de hambre. No se permite el acceso de periodistas, ni Cruz Roja, ni de familiares. Las únicas informaciones que salen de prisión son las que dan las fuentes israelíes. Sin embargo, pueden destacarse algunos hechos.

En las últimas semanas se han sucedido las muestras de solidaridad, en forma de manifestaciones, huelgas generales y días de la ira, que han dejado heridos y detenidos. La visita de Trump este lunes incendió más los ánimos, siendo conocido que el nuevo emperador estadounidense es más prosionista que sus predecesores. Por otro lado, la policía israelí y 700 colonos asaltaron la mezquita de Al-Aqsa anteayer, lo que constituye una provocación más que puede traer graves consecuencias.

Y como es de suponer, Israel ha utilizado varios mecanismos para intentar romper la unidad de los huelguistas:

  • Los colonos y fundamentalistas se han reunido alrededor de muchas cárceles para celebrar barbacoas y que el olor a carne llegara a los presos. En esa misma línea, la cadena Pizza Hut publicitó un anuncio en el que decía a Marwan Barghouti, uno de los portavoces de los presos, que si abandonaba la huelga  se comiera una de sus pizzas.
  • La prensa israelí continuamente difunde rumores procedentes de fuentes oficiales, como la de que algunos presos han abandonado o incumplido la huelga de hambre, que existen negociaciones cuando no es cierto, que se ha llegado a un preacuerdo… todo ello con tal de minar la resistencia de los huelguistas.
  • Medidas coercitivas como traslados o aislamiento. Hay presos que llevan 39 días en huelga de hambre y aislados, sin saber qué pasa, qué sucede, por su firme convicción.También, por supuesto, Israel podría proceder a la alimentación forzosa de los presos, aun sin perder la conciencia, ya que tras la modificación de la ley no necesitan consentimiento y si el médico desea objetar debe encontrar su propio sustituto.

A modo de colofón de esta explicación, recomendamos ver el siguiente reportaje que recoge testimonios de ex-pres@s y ex-detenid@s.

Y más allá de las reivindicaciones y las situaciones concretas de los presos políticos, lo que está planteando esta huelga de hambre es una invitación a la unidad del pueblo palestino, a la lucha masiva para superar la actual situación.

Existe una Autoridad Nacional Palestina corrompida y servil a Israel, que sirve más para reprimir a su propio pueblo que para desarrollar su autonomía. Los presos están planteando una lucha masiva contra Israel, superando el liderazgo caduco e inútil del presidente Mahmoud Abbas.

De hecho, uno de los portavoces antes mencionados, Marwan Barghouti, es visto por la sociedad palestina civil y las milicias como un líder que podría unificar a todas las facciones para llevar adelante una lucha masiva por la liberación de Palestina. Barghouti participó en la organización de la segunda intifada, e Israel intentó asesinarlo antes de poder detenerlo en 2002. Supone una alternativa a la ANP desde dentro de Fatah, y es respetado tanto por Hamás como por el FPLP y el resto de milicias. Estos grupos han pedido recurrentemente su libertad en los intercambios de prisioneros, pero Israel se ha negado a concedérsela, con el alivio de la élite dirigente de la ANP. Los presos llaman a la unidad, pero una unidad para la lucha y la liberación, y eso es lo que más temen tanto los sionistas como el sector colaboracionista de Fatah. Barghouti promovió un documento de reconciliación de los presos palestinos para acabar con el enfrentamiento entre facciones, en el que se recogía como uno de los puntos fundamentales el fin de la colaboración en materia de seguridad con Israel; es decir, el fin de la represión del pueblo palestino a manos de sus propias fuerzas de seguridad.

Fuente: BBC

Y, ¿qué podemos hacer desde Gamonal, desde Burgos, desde cualquier rincón del planeta? ¿Qué nos pide la sociedad palestina?

Pues, obviamente, solidaridad. Que se informe de la huelga de hambre, que se visibilice. Para ello se ha organizado una concentración el próximo martes 30 de Mayo a las 19:00 en el Parque Santiago.

Y existe otra línea de actuación que la sociedad palestina viene reclamando desde hace años: el impulso a la Campaña Internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones contra Israel (BDS). Esta campaña ha dado sus frutos en varias líneas. Las empresas israelíes están registrando merma en sus beneficios. Algunas empresas transnacionales que colaboran con la ocupación se han visto obligadas a cancelar sus contratos por la presión de activistas e instituciones. En el plano cultural, muchos artistas han cancelado giras o actuaciones en los territorios ocupados, y los representantes de Israel han visto muestras de rechazo y cancelaciones de sus actos en el resto del mundo. En el mundo académico también se han dado importantes muestras de rechazo a la ocupación. Y qué decir del plano deportivo, donde los equipos israelíes a menudo ven banderas palestinas y manifestantes a las puertas o en el interior de los estadios. Esto preocupa enormemente a Israel, que no quiere convertirse en un estado paria como le sucedió a la Sudáfrica del apartheid; por ello está presionando a todos los gobiernos para que persigan las manifestaciones de boikot en Europa y Estados Unidos.

En el caso de Burgos, hay que recordar que el estado israelí viene estrechando sus lazos con entidades y empresarios como Méndez Pozo y el sector agrícola y ganadero de Castilla y León. Más aún, tras el cambio de nombre de Castrillo Mota de Judíos, son habituales las visitas a este municipio, y los representantes sionistas vienen a justificar su estado colonial en base a la persecución de los judíos en el pasado y un supuesto antisemitismo que afortunadamente ya es absolutamente minoritario en Europa. Para ello cuentan con la inestimable colaboación de Diario de Burgos, como no podía ser de otra manera. Así que, tras el verano, se plantea la creación de un taller de boikot en nuestra ciudad para sostener el apoyo al pueblo palestino a medio plazo. Desde este blog te animamos a estar atent@ y participar. Que la solidaridad no se active sólo puntualmente, que se visibilice permanentemente el apoyo al pueblo palestino en su justa lucha contra un enemigo que exporta represión al resto del planeta.

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