#Venezuela : sobre la Constituyente, Smartmatic y los ataques a la embajada española


Como es habitual, en apenas unos días Venezuela es un aluvión de noticias, que como también es habitual llegan a la prensa española en tromba, con un sesgo interesado y las mentiras y omisiones convenientes. Profundicemos en ello.

Sobre las elecciones a la Constituyente, la interpretación de los resultados y la coyuntura política, ya publicamos este post. También recomendamos la crónica de Alberto Pradilla en Público.

Pero dos días después esto se nos queda corto: la empresa SmartMatic, que aporta software y hardware auxiliar para los procesos electorales en Venezuela desde 2004, emite unas declaraciones en las que, sin aportar ninguna prueba o documento, afirma que sus números y los del Consejo Nacional Electoral difieren en un millón de votos; según la empresa, el hecho de que la oposición no quisiera participar en el recuento restaba fiabilidad al mismo. Podemos leer un análisis aquí. La enésima “denuncia” indocumentada de fraude electoral. Recordemos la más reciente: en las elecciones presidenciales de 2013, Capriles denunció algo similar, sin pruebas, y se auditó el 100% de los resguardos físicos, es decir, las papeletas comprobantes del voto. Y no se pudo evidenciar ningún fraude. Pese a ello, la violencia incendió el país tras el llamado del líder opositor a “descargar la arrechera”, dejando 11 víctimas mortales: 8 chavistas, un policía y dos niñ@s.

 

En este caso, son tres las supuestas “alarmas” de fraude. Por un lado, la mencionada de SmartMatic. Por otro, la agencia Reuters, que siempre ha ofrecido una cobertura parcializada del panorama político venezolano, hablaba de un fraude de 4 millones, y por su parte la oposición de casi 6; se podían haber coordinado mejor, o haber fabricado alguna prueba falsa al menos.

Sin embargo, los observadores internacionales avalan los resultados, incluido un miembro del PSOE valenciano. De hecho, el gobierno afirma que más bien sería al revés: según sus cálculos, casi dos millones de venezolan@s no pudieron votar por miedo a la violencia opositora, el asedio a centros electorales y los cortes de calles por parte de la derecha. Sin embargo, el propio presidente Nicolás Maduro ha pedido que se auditen el 100% de los resguardos físicos del voto, que se conservan para poder realizar todas las comprobaciones que sean necesarias. La fiscal general, abiertamente opositora, ha anunciado que 2 fiscales van a investigar todo el proceso electoral. Curiosamente, EEUU le ha “perdonado” sus sanciones tras sus frecuentes declaraciones contra el gobierno y sus iniciativas. Además, el secretario de estado de EEUU ya ha afirmado que su gobierno busca derrocar como sea a Maduro, y muy posiblemente haya presionado a SmartMatic para que realice esas declaraciones.

Para finalizar este punto, una curiosidad. En el estado español la empresa que apoya los procesos electorales es Indra, semiprivada con altos cargos del PP en su dirección, implicada hasta los tuétanos en la trama Púnica, pero nadie cuestiona la objetividad de las elecciones.

Y esta misma mañana nos enteramos de que la embajada española en Caracas ha sido atacada con cócteles molotov. Como pretendían los autores, se ha generado un gran revuelo mediático, lo que sin duda acrecienta la presión internacional. Como es lógico, el más perjudicado es el gobierno de Maduro, que lleva desde 2014 intentando estabilizar la situación política y tratando de llevar adelante iniciativas políticas y económicas que saquen al país de la crisis que sufre. ¿Quién habrá sido el responsable? Pues, evidentemente, habrá que esperar a las investigaciones, pero hay que destacar algo más que curioso: no es la primera vez que algo así se produce.

En 2003, un comando armado dirigido por el entonces teniente José Antonio Colina hizo explotar dos bombas de C4 en las embajadas española y colombiana. Consiguió huir del país, y este fascista encontró refugio y asilo en… EEUU. Reside en Florida desde entonces con otros terroristas, lanzando constantes diatribas contrarrevolucionarias y llamados a un golpe de estado e intervención extranjera. Es un activo de Washington, un agente reclutado que vive del gobierno estadounidense.

Y no acabamos con las noticias relacionadas con Venezuela. En Argentina, varias estudiantes chavistas están siendo amenazadas con ser quemadas vivas. Los fascistas venezolanos siguen las mismas tácticas en su país que en el extranjero.

Para finalizar, dejamos dos reflexiones acerca de las últimas sanciones que el gobierno de Trump ha ejecutado contra Venezuela. El nuevo emperador, como el anterior, mantiene que el país no debe tener soberanía y debe dejar que EEUU tutele su política. En lugar de sancionar a la industria petrolera, ha embargado los inexistentes bienes en el extranjero de Nicolás Maduro y otros funcionarios venezolanos; es un gesto, ya que no se ha intervenido ninguna cuenta hasta ahora (es improbable que existan, aunque tranquilamente pueden hacer un montaje). Si algún chavista fuera corrupto no guardaría sus cuentas en EEUU o países que tuvieran tratados económicos con el imperio, por supuesto. Y surge una duda: si EEUU quiere tumbar la Revolución Bolivariana de un plumazo, ¿por qué no ataca la principal fuente de ingresos del país, siquiera temporalmente, la industria petrolera?

Pues fundamentalmente por dos razones. Una, que dicha decisión causaría graves perjuicios a la economía estadounidense, que tendría difícil sustituir el casi millón de barriles diario que importa de Venezuela. Otra, que Venezuela podría colocarlo en otros países (a menor precio, eso sí) en el plazo de 72 horas. Dejamos dos artículos que abundan en ello: una entrevista de Sputnik al economista Rafael Quiroz Serrano, y las informaciones de WikiLeaks sobre la importancia del petróleo venezolano para EEUU.

 

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