Borbones: todo lo que el estado no ha podido censurar


La censura del franquismo y la “democracia” tras la restauración borbónica han protegido sobremanera a Juan Carlos I y Felipe VI. Pero a pesar de condenas de cárcel y multas, a pesar de presiones políticas, siempre ha habido periodistas, abogados e incluso militares que han investigado qué había detrás de las maniobras políticas y de las amistades peligrosas con tiranos y empresarios españoles y extranjeros. La manía del rey emérito de mezclar negocios y placer habría obligado al CESID y CNI, a los sucesivos asesores y jefes de la casa real y, por supuesto, a la justicia, a tapar demasiados escándalos. Han censurado hasta un documental que se basa principalmente en una entrevista al propio Juan Carlos y que tampoco es especialmente crítico.

En este post recogemos todo lo que hemos podido encontrar a lo largo de estos 40 años con fuentes contrastables. Lo hacemos porque en el actual régimen eso de “el rey reina pero no gobierna” es una gran mentira, y numerosas personas procesadas por corrupción han pasado por la Zarzuela; además de que el carácter franquista de la monarquía ha sido una traba más (y no pequeña) para impedir avances sociales, distribución de la riqueza y libertades civiles. Por otro lado, no hay que olvidar el último encargo de Franco al rey antes de morir: defender como fuera la unidad de España.

Antes de empezar, debemos recordar varios hechos importantes.

Uno, que la constitución deja claro que la personalidad del rey es inviolable jurídicamente según la constitución española, es decir, que no se le puede procesar. Esto no es una anécdota; varios autos judiciales sobre demandas de paternidad, el 23-F y delitos fiscales recogen que no se investiga al rey por este motivo, y otros ciudadanos se habrían visto investigados y procesados por determinadas informaciones que se han hecho públicas (como tirar una amante al mar, la muerte de un hermano en circunstancias extrañas o los testimonios que le señalan sobre corrupción política).

En segundo lugar, que el estado actúa de oficio para proteger su imagen, persiguiendo a periodistas, humoristas, grupos de música, políticos y escritores que le han criticado con más acidez de la que el régimen tolera. Sin que el rey tenga que personarse o mancharse las manos: los fiscales siempre están dispuestos a competir por obtener la gracia del monarca. Por dicho motivo algunos periodistas han debido utilizar seudónimos y moverse en la clandestinidad para realizar su labor y publicar libros o artículos. En ocasiones han tenido que ser medios extranjeros quienes informaran de los aspectos menos legales y éticos de la conducta real. Además, siempre ha habido una caterva de periodistas con ansias de bufones y lacayos que se han dedicado a elogiar permanentemente a los dos reyes, fabricando de Juan Carlos una imagen pública totalmente distorsionada: “el campechano”, “el hombre sencillo”, y a Felipe VI la de “el preparao”. Por no hablar del adoctrinamiento…

Y en tercer lugar, que el rey sigue siendo el responsable último de sancionar leyes, aunque hasta la fecha no es posible saber si ha presionado en algún momento para cambiar el contenido de alguna. En cualquier caso, con los gobiernos monárquicos y antisociales que hemos tenido, tampoco se ha visto perjudicado. También representa al estado a nivel internacional y ejerce el derecho de indulto. Acredita a los embajadores y firma los tratados internacionales.

Además de los artículos que se citan, existen varios libros muy interesantes, especialmente “Un rey golpe a golpe”, y algunos documentales, como “Juan Carlos, el crepúsculo de un rey” (televisión francesa). También se recomiendan las publicaciones del coronel Amadeo Martínez Inglés.

El Franquismo

Juan Carlos I nace en el exilio, en la Roma de Mussolini, en plena guerra civil. Su familia vio cómo Franco no restauraba la monarquía sino que les apartaba del poder y les impedía vivir en el estado español, que consideraban su finca particular. Parece que el príncipe nunca mostró especiales dotes para el aprendizaje y que su privilegiada escolaridad debió de proporcionarle apoyos de todo tipo para continuar sus estudios durante toda su niñez y juventud, según se cuenta en el libro “Un rey golpe a golpe“. La familia, que no daba por segura su vuelta al trono, estaba especialmente preocupada porque no pudiera labrarse una carrera profesional.

Un acontecimiento conocido es que a la edad de 18 años todo apunta a que Juan Carlos I disparó ¿accidentalmente? a su hermano menor. Éste, al que apodaban “Senequita”, era apreciado por su familia por ser más inteligente. Aunque en principio el primogénito era quien iba a heredar la corona, no sería la primera ocasión en que se cambiaran las reglas, y estaba por ver a quién iba a preferir Franco. Sea como fuere, el hecho no fue investigado y su propio padre le obligó a jurar que había sido un accidente. La bala entró limpiamente por la nariz causando la muerte casi instantáneamente. Recomendamos este artículo de El Confidencial, además del capítulo que dedica “Un rey golpe a golpe” sobre esta cuestión. Y este documental de Discovery Channel.

Tras su periplo por la Italia fascista, Lausana y Estoril, desde donde el padre de Juan Carlos conspiraba sin cesar para, por un lado, acercarse al régimen, y por otro, no quemarse ante la oposición democrática, la familia real quiere cruzar la frontera española. Franco pone una condición: que el príncipe Juan Carlos se mantuviera cercano a él. El dictador tenía claro que no iba a devolver la corona a Don Juan. Pero quizás sí a su hijo, si lo modelaba a su imagen y semejanza, y le formaba en la carrera militar bajo su supervisión, además rodearle de asesores del Opus Dei. Desde luego, Juan Carlos siempre tuvo claro que le debía a Franco su corona, y se lo agradecía públicamente siempre que podía, tanto en el franquismo como después. Como es sabido, juró los principios de la dictadura y fue nombrado rey por las Cortes franquistas, con el consiguiente disgusto de su padre, desplazado. Podemos ver el filofranquismo militante del Borbón en los siguientes vídeos y enlaces:

Juan Carlos I apoyando a Franco públicamente tras los últimos fusilamientos del régimen:

Juan Carlos I elogiando a Franco ante la TV suiza:

El padre de Juan Carlos I le reprocha que le habla desde el punto de vista de Franco

Juan Carlos I y Felipe VI entregan títulos nobiliarios a la familia de Franco

Mensaje de Navidad de 1975 elogiando a Franco:

Por otro lado, Juan Carlos es visto desde EEUU (que observaba con lupa el franquismo y la transición) como alguien más manejable que los militares y da su visto bueno al nombramiento como rey. De hecho, según WikiLeaks se convirtió en su mejor informante.

Como también se puede recordar, la “transición” estuvo enteramente salpicada de violencia fascista y muertes, tanto policial como de grupos ultras que actuaban con consentimiento del régimen y las fuerzas de seguridad. Juan Carlos I nunca tuvo una palabra de condena, de rechazo, hacia ninguna de estas muertes ni la represión.

 

 

De la transición y restauración borbónica al 23-F

Entre el fin del franquismo y la década de los 80 el papel del rey fue determinante en muchas de las decisiones políticas clave, actuando en cualquier caso en sintonía con los gobiernos y principales partidos de la época… salvo Adolfo Suárez, al que según varios autores traicionó, quizás por desear mantener un papel menos destacado en la OTAN, algo que EEUU no quería tolerar.

Por un lado, el nombramiento de Adolfo Suárez como jefe del Movimiento Nacional (en el que el rey tuvo mucho que ver) no parecía en primer momento un paso hacia la democracia, ya que este personaje no era uno de los franquistas más moderados (aunque sí uno de los más oportunistas). En cualquier caso, Adolfo Suárez quiso preservar la figura del rey a toda costa. Las investigaciones señalan que, según las encuestas del gobierno, una ajustada mayoría de la población prefería una república frente a una monarquía, por lo que Suárez presionó para evitar cualquier referéndum y metió la corona en el paquete del “todo o nada” de la constitución. Entre las presiones de Suárez y el ruido de sables en los cuarteles (todo el país temía un golpe de estado si se democratizaba demasiado el estado) parecía que o se votaba sí a la constitución, con la monarquía incluida, o continuaba la dictadura. Aun así, en algunos territorios el NO y la abstención ganaron al SÍ; esta particular tendencia de voto se explica  en la Comunidad Autónoma Vasca e incluso Navarra por la conjunción del anhelo independentista y el deseo republicano. Dentro de la izquierda tan sólo se opusieron a la Constitución monárquica Herri Batasuna, Esquerra Republicana de Catalunya y partidos comunistas minoritarios. La traición de Carrillo dirigiendo el PCE aún pesa como una losa entre su militancia.

Y llegamos al golpe del 23-F. A pesar de la versión oficial, numerosos periodistas, políticos y militares (desde izquierdistas hasta el propio Tejero) aseguran que el rey estaba detrás del golpe de estado. Tejero afirmó que daba el golpe “en nombre del rey”, pero lógicamente la justicia no investigó esta conexión porque la figura del rey era “inviolable” según la constitución. Después de abdicar, la justicia paralizó una nueva demanda sobre su responsabilidad.

Juan Carlos I y Alfonso Armada

Tanto el rey como los militares más fascistas tenían dos discrepancias importantes con Suárez: la entrada en la OTAN “a fondo” (Suárez se negaba) y el desarrollo de las competencias de los estatutos de autonomía de Euskadi y Cataluña (que de hecho se frenaron en seco tras el golpe). Pilar Urbano recrea una hipotética conversación entre cinco jefes militares, el rey y el entonces presidente del gobierno en la que le dejan claro que debe dimitir o habría consecuencias. En varias publicaciones queda claro que existían buenas relaciones entre varios militares golpistas y el rey, especialmente Alfonso Armada, el principal promotor del golpe, y que Suárez y el rey estaban enfrentados hasta el punto de pedirse mutuamente la abdicación y dimisión.

Por otro lado, el rey también tuvo un papel importante en la financiación de los partidos de la derecha. El PSOE consiguió financiación de Alemania y la corrupta Venezuela de Carlos Andrés Pérez, y para contrarrestar eso el rey intercedió ante el cruel Sha de Persia con el fin de obtener dinero para la UCD. Ahora, se rumorea que buena parte de ese dinero se quedó en la Zarzuela.

Además, que no se olvide otro dato: el rey nombró directamente 41 senadores derechistas que desequilibraron la balanza electoral para el debate constitucional, lastrándola hacia la continuidad de numerosas instituciones franquistas (especialmente la monarquía, por supuesto). Hasta el hermano menor del fundador de la Falange fue designado bajo esta pútrida modalidad. El 16% del senado fue nombrado directamente por el rey.

Otro capítulo muy oscuro de esta época es la relación entre la dictadura militar argentina (que desapareció a más de 30.000 personas) y el Reino de España. Existió un claro intercambio comercial privilegiado, destinado a gastos represivos, a formación militar y policial, y mucho reconocimiento y amistad mutua. El diario Público lo recoge en los siguientes artículos, y también un reportaje de TeleSur:

La dictadura de Videla y España intercambiaron apoyos, medallas y regalos

España financió a la dictadura de Videla

El rey Juan Carlos sentía “emoción” por la dictadura argentina

Juan Carlos, Sofía y Videla.

Con el Chile de Pinochet no han aparecido tantas informaciones, pero se sabe de la buena relación de Juan Carlos con el genocida chileno.

Y hay otro capítulo en el que al menos un testimonio clave implica al rey en otro grave escándalo represivo, esta vez en clave interna. José Amedo afirmó tajantemente que el rey de España tenía pleno conocimiento de la creación de los GAL. Incluso declaró que Juan Carlos I telefoneó al juez Garzón para que dejara de investigarlos.

La década de los 80 culminó con otro fallecimiento accidental en la familia borbónica. Alfonso de Borbón murió degollado por un cable en una estación de esquí. Otra muerte rodeada de muy extrañas circunstancias. Este personaje, casado con una nieta de Franco y también mimado por él, afirmaba ser heredero legítimo de la casa de Anjou y no ocultaba sus pretensiones al trono español y francés.

 

Placer, negocios y terribles amistades

Podría decirse que los numerosos escándalos sexuales y amorosos del rey forman parte del ámbito privado y no deberían hacerse públicos… pero esto es rotundamente falso. Según informaciones públicas, el rey habría derrochado dinero público con sus amantes, utilizado propiedades del estado, incluso del CNI, para quedar con ellas, habría tirado a una de sus amantes al mar, maniobrado para que los servicios secretos acallaran a sus ex-amantes, agredido a la reina Sofía, cometido delitos fiscales junto con ellas, habría acosado a otras, y por supuesto se niega a realizarse las pruebas de paternidad que le reclaman. Como sabemos, no rinde cuentas por ninguna de estas gravísimas acusaciones. El deseo sexual de la estirpe borbónica, según la leyenda y la historia, es exacerbado. Pero es que además Juan Carlos I habría mezclado dinero, placer y delito con la tranquilidad y despreocupación de quien se sabe impune. Y muchos de sus asesores, amigos empresarios y ex-amantes no han dudado en señalarle como cómplice o inductor cuando a ellos sí los han investigado.

Por no extendernos en demasía, dada la complejidad de las relaciones de pareja y negocios que ha tenido Juan Carlos, dejamos aquí los enlaces.

Violencia doméstica: el rey Juan Carlos agredió a Sofía con Sabino de testigo

Lady Di y el Rey: “Es un hombre libidinoso y me sentía muy incómoda con él”

Dos personas afirman que el rey es su padre y los análisis revelan que como mínimo son hermanos entre sí

Bárbara Rey recibió sobornos del CNI para acallarla, denunció robos de cintas y amenazas: “A mi me matarán, pero se sabrá la verdad”

¿Quien mató a Sandra Mozarowski? El extraño suicidio de la amiga del rey

Juan Carlos I tiró una “modelo” al mar para que la reina Sofía no le sorprendiera

Corinna revela que Juan Carlos I se acogió a la amnistía de Montoro

El rey Juan Carlos pedía dinero para Nóos: “No distingue lo legal de lo ilegal” (Corinna)

Corinna acusa al rey Juan Carlos de usarla como testaferro

Un embajador español acompañó a Corinna en una reunión oficial como enviada de Juan Carlos I a Arabia Saudí

La incalculable fortuna de Juan Carlos, rey: de la cuenta ‘Soleado’ a los negocios con Corinna

 

Dejamos aquí otras noticias sobre la implicación del rey emérito en posibles delitos contra la hacienda pública. De nuevo llama la atención que jueces y fiscales reconozcan que la inviolabilidad del rey es lo único que evita su procesamiento en diversas causas.

Los técnicos de Hacienda piden que el rey Juan Carlos I sea investigado por delitos de fraude fiscal y blanqueo

Anticorrupción investiga presuntos hechos delictivos en los que pudo participar Juan Carlos I

El rey emérito ocultaba el dinero a través del “gestor financiero” de Gürtel en Suiza

Todos los cabos sueltos de la fortuna de los Borbones llevan a Suiza

El juez Castro asegura que el rey Juan Carlos tendría que haber declarado “como imputado” en Nóos

El rey se vio con el mismo testaferro que usaron Gao Ping, Bárcenas y la Gurtel para evadir dinero a Suiza

El juez imputa a tres parientes del rey en la trama de blanqueo de Gao Ping

La denuncia de “robo real” de la colección artística del Duque de Hernani y la supuesta venta a museos extranjeros

Como nuestros lectores y lectoras de Burgos sabrán, la familia real también ha sido asidua visitante del empresario condenado por corrupción Antonio Miguel Méndez Pozo, apodado “el jefe”. Inauguraciones, celebraciones y actos de sociedad que legitiman a este cacique y consolidan su poder en las dos Castillas. A cambio, el burgalés de bien se comprometía a defender la monarquía y la constitución desde sus poderosos medios de comunicación.

“Hay más miedo a criticar a Méndez Pozo que al rey de España”

 

 

 

 

 

Los nuevos “sueldos” de los reyes de España (incluído el emérito)

Habría que hablar también de los suculentos regalos que ofrecían a Juan Carlos sus amigos empresarios: barcos como el Bribón o el Fortuna y coches de lujo, entre otras cosas. Eldiario.es publicó otro artículo sobre regalos al rey y nombramientos nobiliarios como agradecimiento. Tras tanto escándalo, la casa real anunció públicamente una “normativa interna” (de cumplimiento no obligado por ley, por supuesto) para no recibir regalos “excesivos”. Además, como sabemos, el rey actúa como embajador oficial del Reino de España… pero también de sus empresarios. A cambio de favorecer negocios, parece que podría haber recibido suculentas comisiones por el AVE y el petróleo que se compraba en Oriente Medio.

Reyes, capitalismo y un tren a La Meca

80 millones para Juan Carlos por el AVE a La Meca

El catedrático Centeno amplía su denuncia: el rey Juan Carlos se llevaba “1 ó 2 dólares por barril de petróleo”

“El rey emérito se enriqueció embolsándose hasta 5$ por cada barril de petróleo vendido a España”

Por otro lado, Felipe VI y Leticia no se libran de la quema. Su amistad con el “compi yogui” López Madrid, implicado en varias tramas de corrupción, marca la continuidad de la profunda amistad de los monarcas con los jefes del IBEX 35. También podría hablarse extensamente de la relación de Juan Carlos, Felipe y la infanta con el caso Urdangarín, de la que se han librado por las maniobras judiciales y la consabida inviolabilidad real. Además, un asesor de Felipe VI tuvo que dimitir por el uso de las tarjetas black. Además, también hay otra demanda de paternidad sobre él.

No se pueden eludir tampoco las amistades profundas que los monarcas mantienen o mantuvieron con auténticos tiranos (además de los citados Pinochet y Videla) y traficantes de armas. Con algunos de ellos habrían actuado incluso en contra de los intereses del estado, por ejemplo al pactar la marcha verde con la que Marruecos ocupó el Sáhara o cobrar las citadas comisiones por el petróleo comprado a Arabia Saudí.

“Le he dicho al rey Mohamed VI que lo mismo que era mi hermano mayor el rey Hasan II, ahora soy yo su hermano mayor”

Juan Carlos pactó en secreto los términos de la Marcha Verde con Hassan II

El rey Juan Carlos estuvo a punto de ceder Melilla a Marruecos en 1979

Juan Carlos en Abu Dabi: oro, vino, diamantes y prostitutas

Felipe VI, el terror saudí y una polémica recepción

Por qué a Arabia Saudí le permitimos todo

Viñeta de “El Jueves”

El rey Juan Carlos trabaja como intermediario en la venta de armas a Marruecos

El rey Juan Carlos intermedia en el tráfico de armas con Arabia Saudí

Urdangarín y el negocio de las armas

El Assir, comerciante de armas y amigo del rey Juan Carlos I, implicado en la Operación Hidalgo de Marbella

La Casa Real y el Gobierno siguen cortejando a dictadores en busca de nuevos negocios

Gobierno, oposición y Juan Carlos I reciben a Obiang, el cruel dictador guineano

 

Parece que Juan Carlos I no dejaba pasar la oportunidad de conseguir más dinero y en algunas ocasiones, como se ha visto, no devolvió dinero prestado o pudo malversar partidas económicas importantes que le entregaban para otros fines. En “Un rey golpe a golpe” se sostiene la tesis de que Javier de la Rosa, Manolo Prado y el rey se quedaron con el dinero que los kuwaitíes habían entregado a la monarquía española para una campaña publicitaria a favor de la primera guerra del golfo. Es decir, para convencer a la opinión pública de que era una guerra justa. Es el famoso caso de las Torres KIO. Una tesis similar se recoge en este artículo.

 

Salidas de tono, desaires y extravagancias

Como venimos diciendo, toda una legión de asesores, funcionarios y periodistas se han dedicado a enmendar la imagen pública del rey. A menudo se han visto obligados a tapar declaraciones demasiado sinceras, salidas de tono ridículas, enfados desmedidos o comportamientos inapropiados.

Juan Carlos I nunca llevó bien la crítica. Aquí podemos verle saludando a un grupo de alaveses que le increpaban:

Como vemos, las pitadas ponían nervioso al rey. En otra ocasión, en medio de una de ellas golpeó a su chófer en el hombro tras echarle una buena bronca.

Tan acostumbrado a que la prensa le hiciera la pelota constantemente, el rey se enfadó cuando algunos medios especularon sobre su salud:

También colgó el teléfono a Jordi Évole ante una pregunta incómoda. Si no es para hacerle la pelota, no tolera a la prensa.

Igualmente acostumbrado a ser invitado con todos los gastos pagados por sus amigotes extranjeros, se indignó cuando Chávez y Daniel Ortega criticaron con argumentos al gobierno de Aznar y la empresa Unión Fenosa, el famoso “¿Por qué no te callas?”

Tampoco está acostumbrado a que nadie le indique que debe dejar de hablar, ni mucho menos su mujer, a la que lanzó otro desplante en público. Pero la audiencia de pelotas lo río como una gracia, poniéndoselo fácil para enmendarse con el permiso de Sofía.

Aquí le vemos también airado en otras ocasiones. Al ver que se comienzan a publicar informaciones sobre la corrupción de su familia, puede ser que se encuentre más colérico.

 

Sin embargo, aguantó estoicamente el interrogatorio y las gracietas del gobernador de Florida sobre el incidente de Botswana… tal vez sea porque ante los gringos el monarca sí se siente obligado a guardar las formas.

Además de la famosa cacería en Botswana, no está de más recordar la historia que publicaron en Rusia sobre cómo el rey Juan Carlos cazó a un oso borracho (Mitrofán) , y cómo un dibujante de viñetas y un articulista fueron juzgados y finalmente absueltos por hacer sátira sobre ese hecho.

Felipe VI parece menos iracundo que su padre, pero también se muestra visiblemente disgustado cuando se le pregunta por la posibilidad de un referéndum. Su séquito, por supuesto, le apoya incondicionalmente descalificando a su interlocutora.

Y así damos final, por ahora, a este post. Esperando no acabar sentados en los tribunales, ya que se habla de hechos contrastados amparados por fuentes (lo de la libertad de expresión en el estado español no es garantía suficiente). Continuaremos actualizándolo según se publiquen más informaciones o encontremos otras. Un saludo republicano a los lectores y lectoras.

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